Un producto ecológico ha
de acogerse a un modo de
producción homologado y controlado
en el que no se empleen pesticidas, herbicidas ni
abonos minerales.
Volvemos a la agricultura
de toda la vida
consiguiendo un conjunto
de aromas y sabores y un
equilibrio de nutrientes
difíciles de encontrar.
Ecología y artesanía se
funden para conseguir
unos productos
excepcionales.